12/11/09

SPQR. Fraude procesal (impar y par, rojo y negro, corto y pasa; versión pedagógica)


Morquillas. "Autotómico". Pablo Milicua al trabajo. (Todas las fotos de esta pieza son de Miguel Quintas)

He advertido de nuevo en mi comunicación a Internet y correo, diferentes alteraciones. Dirección IP, pila, reinicios, nuevas necesidades... Solucionado de momento. También poco después de la presentación de su demanda advertí problemas similares. ¿Será el azar u otro dios más mensurable?. Si este segundo es el artífice, le comunico que seguiré escribiendo desde otra máquina. Ruego por ello, me permitan una ligera comodidad. No incidan en crueldad inútil y estúpida.
Absolutamente todo lo señalado –en este y otros textos- está contenido en las pruebas aportadas por ambas partes. Su inclusión o referencia continua harían muy aburrida y difícil la lectura. Si alguna institución cultural, jurídica o persona sin interés de juego amanerado las solicita, están disponibles.

Hacia el 12 de Marzo de 2007, el Museo se ve obligado a una nueva maquinación (en un par de días, se contará otra también gravísima del año anterior que igualmente encuentra connivencia legal). Para su objetivo de suspender la exposición, necesita a toda costa obtener cualquier documento que pueda contener una forma de autoinculpación mía. Está en marcha ya la conspiración como se relatará en capítulo oportuno. El Museo necesita hacer aparecer un falso documento y vincularlo al Acuerdo. Únicamente eso posibilita que pueda presentar su demanda. Sin él está atado de pies y manos: nada se ha incumplido, nada puede iniciar. Pretendía la existencia de un proyecto mío vinculado al Acuerdo, el cual yo habría variado.

Con anterioridad al Acuerdo Artista-Museo (15 noviembre 2004), el Museo había establecido otro contrato con Iñigo Sarriugarte al mismo objetivo de la exposición, y expresamente realizado a objetivo de su seguimiento y redacción de informes. Resultó Comisario. Así había redactado ya Iñigo varios. El Comisario, siempre dispuesto a realizar informes, es rechazado y desechado, no sirve a su objetivo. La sentencia también rechaza esta clara atribución de funciones. La juez ignora este detalle capital. Así, insultantemente, reducen al Comisario a ser adorno que el Museo paga con dinero público y al cual no quieren exigir el cumplimiento de las funciones que el propio museo se ha exigido por contrato (¿algún funcionario exigirá responsabilidades al museo por esta dejación pública? Por supuesto que no, no lo permite su ley). Desgraciadamente para el Museo, tal petición lógica además de obligarle a continuar sin dilación la exposición, perturbaba y excluía radicalmente su objetivo único: la eliminación.

El Museo, que habitualmente le encomendaba labor similar, me lo pide a mí (12 de marzo 2007). Sólo pueden obtener utilidad en que sea yo mismo quien por error o buena fe se inculpe estúpidamente en un hecho inexistente. Unilateralmente, lo exige tardío como condición inevitable para proveer los materiales que hace meses le había pedido. Tardó meses en encontrar argumento tan simple. Aunque es posible que la decisión no lo fuese, quizás lo encontraron antes y todavía no estaba redondeada su falsificación en ámbitos necesarios.

Siendo yo quien siempre toma las iniciativas -el museo no trabaja ni lee ni está interesado en ellas-, resulta extraño el concepto de reciprocidad que otorga y abraza la sentencia. Pretende sostener sin explicación alguna, que si yo señalo al museo su obligación este puede rechazarla, si es al revés, sea ficción tardía y aun sin vínculo al Acuerdo y al desarrollo de la muestra, no puedo rechazarla (mas tarde se verá como la juez llega a ignorar conscientemente peticiones inconstitucionales del Museo, y al tiempo pretende de mi su cumplimiento). Pero correctamente yo pido al museo que cumpla su parte del Acuerdo, y el inventor Museo, meses después, condiciona su aprobación a obligación diferente a lo acordado y lo exige a la persona inapropiada. La juez acepta esta anómala situación como reciprocidad justa sin contemplar ni señalar su completa desatención, sólo la supuesta mía.

Resulta claro que el documento exigido carecía para el museo de interés y utilidad alguna al desarrollo de la muestra. Tenía otros fines. Su necesidad no pretendía principalmente listados o relación de obras. Tras comunicados e informaciones del año anterior, estos habían sido listados y entregados por el artista el 16 de enero. Tampoco pretendía precisar los costes de los materiales. Habían sido entregados y detallados también en Enero por el proveedor (press definitivo).
Meses más tarde, contraviniendo nueva y expresamente la cínica descripción del subdirector Bakedano de su inmediatez -nada más que los proveedores me llaman doy la aprobación- (falsa frase que la juez, extrañamente a las pruebas y pese a que el propio museo se autoinculpa de ello, pretende considerar veraz, y sin dudar determina aprobadas y cumplidas todas sus improvisiones y retrasos, aun no existiendo otros: su retraso de siete meses para montaje del taller del que nos ocuparemos en breve, todos los numerosos que se relatarán y probarán en otro punto, e incluso varios aun pendientes de aprobación al día que esto escribo), sólo están interesados, a efectos de su estrategia, en que detalle presuntos cambios habidos con relación a un inexistente documento anterior. Resultó así exigencia peregrina: me pedían -por poner ejemplo claro- que pese a que como señala mi carné nací en Baracaldo en 1947, explicase porqué nací en Roma en fecha del Acuerdo. Pero aun, incluso el documento falso, sin esa última precisión de fecha inexistente, les rebotaba: apenas nada les servía a nada. En algún modo tenía que intervenir el juzgado.

El Artista había entregado numerosos informes y proyectos -adjuntados en diferentes pruebas-, desde el origen de la exposición en 2001-2 hasta su cesación en 2007. En ellos se apreciaban diversas suspensiones del museo; en uno de los cuales, posterior al Acuerdo, este me llega a agradecer su aceptación. La juez no considera nada ni ninguno. Parece ser que juzga correcta también esta actuación. Contrario a lo que pretende señalar, se desprende de su desconsideración que en un contrato, sea verbal o escrito, sólo una de las partes puede exigir al otro cumplimiento; siendo en este caso el museo el privilegiado y gobernante. Se traiciona y tapa con ello el destino público de la muestra, negando erróneamente la lógica evolución del trabajo del artista e ignorando al tiempo la desviada gestión del dinero público (no debe olvidarse que el artista no trabaja para el museo, como posteriormente pretenderá justificar implícito el tribunal y que el fin último del trabajo de ambos se proyecta y sitúa en la sociedad, no en la Institución). El Artista llega incluso a manifestar en documento, como es consustancial y lógico a todo trabajo creativo, que podrán existir cambios hasta el día anterior a su inauguración. ¿Por qué el Museo no suspendió la exposición ante definición tan radical?. Porque además de mostrarse con ello reaccionario a su obligación, no existía aun posibilidad de construir desviación presupuestaria ni documento manipulado y falso alguno que lo permitiese. La sentencia, como se verá, va aun más allá: pretende que debemos obedecer ciegamente al estado o al gobierno (los que inicuamente defienden, soportan y presentan la demanda, no piensen ingenuamente sólo en el museo), más allá incluso que al contrato firmado o a la propia Constitución.

Les pido me digan a que documento o informe se refieren: ¿a uno de 2001, de 2002, de 2003, de 2004?: les informo que no existe ninguno vinculado al Acuerdo. De nada sirve, se empeñan en señalar que mi DNI es falso, que soy romano y debo probarlo para que los materiales que obligadamente deben entregarme, para poder finalizar las ocho esculturas-instalación únicamente pendientes de ese remate, me sean entregados. Iñigo se ofrece de nuevo a realizarlo. Pero pese a ser su competencia, siempre es rechazado (véase contradicción más adelante). No serviría a su objetivo, sino a todo lo contrario. Les obligaría a continuar sin retraso la exposición.

Hay numerosos y diversos informes míos sobre los contenidos de la exposición, pero todos están fechados. Poseen fechas anteriores y posteriores al propósito de su necesidad o han sido enviados por mail con precisa descripción de fecha. No podían por tanto manipular ninguno de ellos. Todos ellos eran documentos al servicio de la exposición, no a los ocultos intereses del Museo. Seguían pues indefectiblemente obligados a intentar por cualquier medio que demostrase que nací en Roma y sobre todo en la fecha que exigían.

Iñigo, como vinculaba y atribuía su contrato, seguía ofreciéndose y seguía siendo rechazado. A finales, casi al borde de la suspensión, presenté un listado más sobre el estado actual de la exposición (agazapados parecía que habían desistido ya de su propósito). El Comisario, breves días después, entrega un nuevo informe que -salvando los currículos- no es sino copia exacta y literal del mío. Ninguno de los dos reflejaba expresamente -siquiera tácita-, como pedía el museo, los cambios habidos con relación a un presunto e inexistente documento anterior, ninguno precisaba pues paisanaje romano ni fecha falsas. No podían hacerlo, pues eran imaginarias. Eran, como era habitual, meros y amplios listados de obras.

Sólo tres cosas diferenciaban ambas relaciones. El mío adosaba fecha, el de Iñigo fue entregado por él, el mío no incorporaba currículo y dossier del Comisario o mío, el suyo si. La tercera resultaba sorprendente a pretensiones del Museo: por fin había desistido de exigírmelo a mí y lo había solicitado correctamente al Comisario.

Absurda y curiosamente, el Museo, que no pudo aceptar ninguno de los míos, aceptó el de Iñigo, pese a que tampoco este señalaba cambios o desviaciones respecto al presunto anterior inexistente. Pero algo faltaba aun para completar la operación. Señalar que fue entregado por el Comisario no les era oportuno, desmontaba sus manejos y mostraba su estulticia. A esta altura, evidenciaría su profunda estupidez. El Museo, consciente y falsamente, señala en la demanda que el documento es mío y, consciente y falsamente, que por mí fue entregado. Ya de por sí, esto mostraría su inconexión y artimaña al no aceptar el realmente mío, exactamente igual y entregado días antes como ha quedado señalado. ¿Por qué entonces no pudo aceptar aquel lejano que entregué ya en Enero, antes de su petición y con similar relato de contenidos y obras?. La juez tampoco quiere verlo. Así fui transformado por voluntad y doblez del Museo en ciudadano romano y se me atribuyó en sus ficheros fecha y hora de nacimiento a conveniencia, pese a que ninguno de los presentados, ni el de Iñigo ni el mío, referían cambios ni nacimientos ni relataban fecha natalicia alguna. A la juez parece serle suficiente el relato del invento del Museo y desestima e ignora toda prueba (léase la sentencia, donde los fundamentos de derecho, recogen casi íntegra y literalmente toda la demanda del museo, sin cotejo ni verificación probatoria alguna). Pese a no señalarse fechas ni cambios exigidos, en alianza indescrita e indescriptible con el Museo, presume, ve y considera que las hay. Contrariamente, de todos los hechos narrados existen documento y testimonio que prueban lo opuesto.

Quedan un par de asuntos que añaden rotunda falsedad y definitiva estridencia a todos los papeles. Entremos con el suave. El primero habita al interior de los currículos que el Comisario añadía: el suyo y el mío. Si bien este último contenía diversos errores más o menos sustanciales, que yo, por conocer mi historia difícilmente podía cometer, el profundo error de destino y dirección se alojaba en el detallado currículo del Comisario. Este, al igual que el que el Museo presenta falsamente atribuido a mí y en fecha del Acuerdo -al cual copia y repite-, estaba detallado al extremo de incluir acciones académicas pendientes o en curso de realización. El Museo que continua y falsamente ha procurado y necesitado presentar una imagen mía asociada al descuido y la desatención (majaderamente recogida por su benefactora prensa, mostrando una vez mas desconocimiento de la cultura y de sus conceptos y procesos, y sometimiento cánido a las ordenes dictadas), parece pretender ahora –inconsciente- una personalidad rayana en la completa perfección y cuidado, capaz de albergar incluso retazos de futuro. ¿En qué quedamos?. Salvo para poder dictatorial y autoritario, uno no puede ser alto y bajo al mismo tiempo.

Si bien todo carecía de argumento alguno, soñaron despiertos encontrar en tercero aceptación de lo inexistente. Estaban obligados por necesidad: no habían llegado a nada sólido. Nada había y algo tenían que presentar para hacer posible el inicio de su demanda, algo –aun fuese doblemente fraudulento- que pudiese vincularse simuladamente a un hipotético incumplimiento de contrato y que a tal efecto resultase a alguien indicio de recibo. Buscaban que alguien diese alta a tan miserable asunto. Pero aun faltaba el clímax de la obra.

El día 28 de mayo de 2009, día del juicio, ante aquel foro, el Comisario con su honrada e indudable presencia de senador romano, comunicó a la juez rotundo y claro que los documentos eran de su mano. No fue ni pudo ser por tanto redactada, entregada o firmada por el propio Artista (obedeció tal redacción a tiempo concreto -ocho meses más tarde- de búsqueda de exportación al objeto de compartir financiación). Demostrose al fin por tanto, fuera de toda duda, que no era romano el Artista ni nació en la fecha que el Museo pretendía señalar. El definitivo olor de la victoria se extendió por la sala. Debió caer por ello en ese instante el telón de la obra Fraude Procesal, pero la magistrada estaba contemplando otra función.

Así fue como convirtieron al artista de Barakaldo -de Arrandi de toda la vida y nacido en casa-, en ciudadano romano. De saber que converso italiano, podían haber comenzado y finalizado ahí. De este asunto queda algo útil: ahora celebro dos cumpleaños y espero dos regalos. También he adquirido el profundo conocimiento que nadie debiera robar bancos con gentes similares, les pillará cualquier policía tonta a la vuelta del envés; la lista, meses antes de comprar el lápiz. También, en ley y derecho, recuerdo a mi hija y comprendo porqué muchos soñadores o idealistas abandonan esa bella profesión.

[Mientras PNV y PSE sean taquilleros nos cambiarán la función a conveniencia; sólo podremos asistir y apreciar la deseada y correcta cuando todo salga del control de esa mafia. Eso se intentará, aun sabiendo que tratarán de impedirlo a cualquier precio. Saben que neciamente se han jugado 1000 veces lo que antes era calderilla. Si aprecian necesario recurrir a sicario, vayan informándole; no ignoro que ningún gobierno puede permitir exhibir a tal extremo la completa desnudez de su corrupción]

Preguntas al policía Patxi López:
¿acaso no poseía el Museo relación de las obras?
¿acaso no envía el proveedor relación y detalle de esos gastos?
¿por qué la juez ve necesaria para el cálculo la presentación del falso informe, cuando el propio proveedor envía un plan definitivo que incluye tal cálculo detallado?
¿No existe meritorio o subdirector en el museo que sepa realizar innecesarios cálculos?
¿por qué el propio Museo y su partido insultan y definen a sus colegas?
¿por qué ultrajan y desprecian toda inteligencia social?
¿por qué la juez no considera prueba y testimonio?
¿carece su partido de gente inteligente, para verse reducido a girar nocturno señales y carteles y encontrar DGT plástica y frívola?
¿por qué permite y admite tal insulto a su presunta y dudosa excelencia?
¿cree realmente que el polo sur es el polo norte?
¿cree que nos estamos chupando el polo?

En próximos capítulos seguiremos hacia el lejano Polo Central.

6 comentarios:

elfindelpin dijo...

Me propongo negacion de visita a un museo que ignora a los romanos de baracaldo. Aunque pierda mi condicion (bien sudada) de predilecto proahijado de la villa. ¡ Joder chaval !

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Es tremendo todo lo que cuentas, me crea malestar físico.
¿no te sientes impotente?

Anónimo dijo...

Anónimo disipador se refleja triste en el futuro del arte y la cultura (lector infame: sólo es reflejo controlado):
Blanca: Lo único que me resulta relativamente extraño y parcialmente incomprensible (en tiempo y a tiempo -para mantener esperanza y autoengaño productivo- he logrado reciclarme para alcanzar generosidad autocomprada y aprehender dúctiles justificaciones; sin ello nos quedamos todos más solos de lo que somos) es la distancia precavida de gente que siempre ha mamado mi polla y mis ideas. Lo demás no; ni tengo ni quiero usar derecho posible, sea extensible o indirecto. Claro que la académica esperanza de futuro, cruje. Siquiera me enfrentaría a mis amigos por rebatir su estupidez; juro que mi visión nunca está ni estará conducida por la posibilidad. Lo triste para alguien que cree, es comprobar que toda expectativa está en generación que no ha nacido. Que necesita para destruirse como nada, ultrasonidos sonados o electrochoques amados; que requiere remover cercana basura superior que no advierte. Ocurrirá aunque lo defiendan ojos torpes. Perdemos el tiempo en dueño amado y sueño equivocado. Cobertura de posibilidad temporal que los domesticados pretenden llamar chocolate. ¡sigan chupando!: no es mi oficio y se que tampoco el tuyo.
Al delfín del pin: habrá novedades en camino señalado.
Suerte a todos.

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Morqui querido, no me gusta lo que están haciendo contigo y temo por tí.
Te hablo por experiencia propia.
A mi me llevaron a la cárcel por darle 2000 pesetas a un tío para que me comprase marihuana.
Hacen lo que quieren, cuando quieren, con quién quieren.
Lo pasé muy mal:3 días en comisaría, 4 en Basauri y 6 meses en peligrosidad social yendo a firmar cada quince días y el juez Carlos Duval me levantó el castigo cuando se enteró de que mi hijo Carlos se había ahogado.
NO puedo negar que aprendí mucho en poco tiempo pero el pecio que pagué fue muy alto.
Se están ensañando contigo.
Y lo único que importa, insisto, es la paz interior.
Ya lo decía Confucio:
"si pierdes tu dinero, no has perdido nada, si pierdes tu salud, has perdido algo, pero si pierdes tu paz interior, has perdido todo.

amaia dijo...

Joder, muy fuerte, cada vez más, cuanto más se del tema más alucino si esto es posible; habrá novedades en camino señalado.O.K, confio en ti.

amaia dijo...

Blanca, eres generosa y sensible

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