15/05/10

2 + 2 = 9. Señor diputado, ¿cuál es la parte que me toca?

En el cuadro que se incluyó en anterior entrega, además de la relación de continuos atropellos que el Museo necesitó comprar para encontrar cobertura a sus desmanes, destacaban 3 hechos que INELUDIBLEMENTE Y FUERA DE TODA DUDA LLEVABAN APAREJADA LA CONDENA SIN PALIATIVOS DEL MUSEO. Estos textos, señalan con precisión que nada –más bien todo, o cualquier cosa- puede esperarse de una juez que oculta tales hechos y que siquiera los comenta, argumenta o justifica en su sentencia; evito por ello repetirme. Mas desgraciadamente tampoco poseemos asociación alguna que defienda los presumibles derechos de los artistas y menos aun la posibilidad de un arte libre o no condicionado. Tras su apariencia, resta en los que a ocasión propicia levantan cabecilla, expectativa de beneficio o esperanza de encargo. Ha tiempo que la debilidad y el óleo se aglutinan con técnica amable en los despachos cortesanos. Eso es lo que ambiguamente pretenden llamar -en fondo- buenas prácticas. El resto es práctica desaconsejable.

A ellas, a su pragmatismo defensivo dirijo estas líneas -que no solicitan ni pueden solicitar nada pues ninguna representación, autoridad o integridad encuentro en ellas- para que queden inclusas en su dulce fotografía de carné. Les concedo tal derecho.

El primer hecho INCUESTIONABLE es la aparición milagrosa que el Museo presenta: un falso Proyecto que llaman inicial, pese a existir numerosos anteriores y posteriores que señalan expresamente a la normal y lógica evolución de la exposición. Tal falso Proyecto, de inexistencia fácilmente comprobable con simple llamada al Comisario, es su primera sombra. Realizado por él, meses después a otro objetivo, podría informarles de tal hecho. Más podría resultar perjudicial a otras ambiciones: quizá sea corrupto pueden atreverse a pensar para evitarse; ellos con mejor y más habitual acceso a tales hechos, con más razones objetivas, deben estar sensibilizados al respecto. Pero a más de su facilidad de verificación, existe otro hecho aun más perturbador: tal Comisario también fue propuesto por el Museo como testigo propio.
Queda claro este inicial alineamiento de silencios que consiste en ignorar –la juez hizo lo mismo- un hecho peligroso que podría dificultar o disturbar a otros elegantes objetivos propios. ¿Acaso alguno tiene pruebas de que mi amigo el dictador matase con sus propias manos?, podrían señalar. Mas tampoco levantaron acta alguna cuando el cambio de gobierno aherrojó al jefe del pedestal y del caballo. Tampoco ese molesto escultor cercano en hipotética práctica a su sensibilidad, mereció su comentario. Queda pues claro que lo importante es para ellos –sea blanco o negro, viejo o nuevo, de izquierda o de derecha-, disfrutar de la visión y permanecer a la altura de los ojos del caballo. Quizá por observar hecho similar dijo el aldeano que por arriba que por abajo, siempre tienen un pero las sopas de ajo.

El segundo es aún más adverso: cataliza su foto con bruma densa y oscura recargando la anterior sombra con abuso de barroquismo que por saturación extrema se resuelve en mínimal. Resulta también INCUESTIONABLE hasta la oculta nausea, pues es el propio Museo quien aporta su nítido certificado de defunción.
Antes de presentar la demanda, el Museo apuró todos sus pagos pendientes. Incluso algunos fueron realizados tras el anuncio de la suspensión. Si bien la institución es mala y torpe no es declaradamente tonta. ¿Cómo vamos a demandar al Artista por presunto incumplimiento o exceso presupuestario, si al tiempo mostramos que somos nosotros quienes previamente hemos incumplido tal Acuerdo, hemos generado necesidades innecesarias y ficticias e impedido físicamente la exposición?, pudo pensar. Digo pudo, pues realmente no pensó la totalidad. Desgraciadamente, al margen de las otras 7 obras pendientes inmovilizadas en los proveedores, se olvidó de realizar dos pagos pendientes desde hace años que impedían rematar 11 obras y finalizar la muestra. Con tal olvido, además de mostrar sin duda alguna su impedimento y oposición a la exposición desde años atrás, el Museo erigió su propio panteón. Sólo un sepulturero que controlase el mapa del cementerio podía echar tierra sobre él para ocultar su bulto. Efectivamente, pese a su presencia en ellas, ni tales cadáveres ni tal tumba aparecen listados en el cementerio argumental de la demanda y la sentencia. Seguramente el precio de tal trabajo de limpieza tampoco figure en nómina alguna. Mas alguien torpe y ambicioso de desviación, juzgó necesaria su inclusión lateral para aumentar mis inexistentes exigencias. Así apareció el acta de defunción de uno de los dos cadáveres –asuntos vivos y reflejados desde 2003 repetidamente- al interior de su prueba 38 (el abultado informe económico que creyeron no iba a ser analizado en profundidad de detalle). El otro cadáver fue incinerado por el Museo, mas desgraciadamente –con reiterada torpeza- hacen aparecer su Libro de Familia en la demanda.
Mas no solamente controla los difuntos la administración (pregunten a Garzón); los familiares y deudos, si no se lo impiden, hacen su trabajo. Tales extintos aparecen citados y pedidos expresamente por Morquillas en mas de 20 ocasiones desde que pudo conseguirse el taller tras la desatención del Museo al proveedor (otras varias, antes), demostrando abiertamente que tal demanda no es, sino la inmensa necrópolis de los 'vivos' del Museo.

Tengo la total certeza de que tales hechos obran en conocimiento de al menos una de las organizaciones que presuntamente dicen estar vinculadas al arte o los artistas. Esas buenas prácticas que suelen apuntar disciplinada y estratégicamente a obtener la posibilidad de acceso a las oposiciones que presumiblemente debieran convocarse para la dirección de una institución o museo, no consideran en el fondo tales supuestas bondades, sino que con extensa brevedad apuntan a conseguir o disfrutar –evadiendo tacha de impedimentos historiados- acceso personal a la posibilidad. No existe otra lógica fijación salvo considerar que siguen a la grupa del actualizado general o su caballo, sujetos al benefactor sable y que sus gárgaras no son sino el vértice de las permisibles palabras autocontenidas que equilibran la fragilidad temporal del paleolítico acero.

En justificación del atrevimiento de mi audacia, evito hablarles de la Inconstitucionalidad y de la imposición de Silencio y Obediencia, eso, para ellos, al igual que para partido, museo o juez, es pura mierda. Pretensos caballeros y señoras, la suya, al igual que toda otra regla, ficción o juego de instancia distinguida que apenas imagina lo que imagina, además de cálculo político también es excremento. Mas allá de las moscas del cerebro, debo evitar llenar la casa de basura.
Higiénicamente, cierra la puerta: Morquillas.

4 comentarios:

BLANCA ORAA MOYUA dijo...

Yo no se nada de abogacía pero si sé que con dinero se ganan los juicios.
Coges al abogado mas caro y es capaz de todo. Lo sé por propia experiencia doméstica. Mafia mafia linda linda mafia, entre ellos se entienden....

Morquillas dijo...

Es una de las posibilidades y seguramente más directa aún que la ayuda del partido.
Mas yo no tengo 'pasta'. Esa era la zafia, escasa y erronea confianza de Viar cuando en tono más que suficiente le señalaba al amigo común (al mismo con el que se citó en 'su' museo ambicionado): ¿Morquillas tiene tanto dinero como para meterse en este juicio?.
Indudablemente, él si sabe que su única oportunidad inicial es SÓLO cuestión de pasta. Pienso que, pese a la continua contaminación política y de imagen que el Museo está acumulando, la ´pasta', de momento, seguirá circulando (Nuestros políticos, además de mediocridad y corrupción, cargan estulticia).
(Yo sentiría verguenza de apoyarme en alguien tipo Menendez, además destruye la fuerza y la razón).
Suerte.

amaia dijo...

Donde habite el olvido, en los vastos jardines sin aurora,
donde yo solo sea memoria, de una piedra enterrada entre hortigas, sobre la cual el viento escapa a sus insomnios.
Donde la muerte......en brazos de los siglos, donde el deseo no exista.
En esa gran región donde el amos, angel terrible, no esconda, como acero, sus alas, mientras crece el tormento.
Donde penas y dichas no sean más que nombres, nativos, en torno de un recuerdo.
Allá, allá lejos, donde habite el olvido.....es de L.Cernuda...¿Un respirito, no?

Morquillas dijo...

Ya tengo ganas de respirar, ya, pero aún me quedan un par de asuntos ajenos en espera.
Suerte.

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